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I. Estructura y distribución del taller
Por lo general, los talleres de producción de alimentos se construyen principalmente con hormigón armado y ladrillo; los diseños se adaptan a los productos alimenticios específicos que se fabrican. La distribución del taller de procesamiento debe ser racional para facilitar una producción fluida en todas las etapas. Además, no se deben pasar por alto los controles de seguridad y deben existir medidas para prevenir la contaminación durante el proceso de producción de alimentos.
II. Paredes, suelos y techos
Los materiales de pavimentación deben ser resistentes al agua, a los ácidos y álcalis, al calor y a los impactos. En talleres donde se generan residuos de aceite y vapor de agua durante la producción, se recomienda revestir las paredes con azulejos de cerámica blanca. Los techos deben ser impermeables y estar libres de agua estancada, con superficies lisas y limpias recubiertas con pintura anticorrosiva. Deben presentar una curvatura adecuada para evitar la acumulación de gotas de condensación y el consiguiente crecimiento bacteriano, requisito que también se destaca en las normas GMP para talleres.
III. Puertas y ventanas
Las entradas a los talleres de producción de alimentos, incluidas las destinadas al personal, la maquinaria y los productos, deben diseñarse cuidadosamente. Las puertas y ventanas deben estar herméticamente selladas y ser resistentes a la deformación; los materiales utilizados deben someterse a un tratamiento ignífugo para garantizar la seguridad.
A estas alturas, es probable que muchos clientes tengan un conocimiento general de las normas GMP para talleres de la industria alimentaria. Sin embargo, los puntos mencionados anteriormente representan solo una pequeña parte de los requisitos. Si desea obtener más información, no dude en consultar con Aircolourful; nuestro equipo técnico está listo para responder a todas sus preguntas.