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I. Medidas preventivas
Planifique la distribución del laboratorio de forma racional; almacene los reactivos inflamables y explosivos por separado en armarios a prueba de explosiones, lejos de fuentes de calor, luz solar directa e interruptores eléctricos; almacene los agentes oxidantes y los materiales inflamables por separado. No acumule grandes cantidades de alcohol, acetona o éter de petróleo; utilícelos solo cuando sea necesario.
Está estrictamente prohibido fumar y comer en el laboratorio. No utilice llamas abiertas para calentar líquidos inflamables; priorice el uso de baños de agua, baños de aceite o mantas calefactoras, y evite calentar directamente con lámparas de alcohol siempre que sea posible. Retire los materiales combustibles, como papel y trapos, de las proximidades de los aparatos de calefacción.
Inspeccione los equipos eléctricos periódicamente; asegúrese de que el cableado no esté deteriorado ni dañado, y no sobrecargue los enchufes ni las tomas de corriente. Utilice equipos eléctricos a prueba de explosiones en áreas donde se volatilicen disolventes orgánicos para evitar que las chispas eléctricas inflamen los vapores.
Siga estrictamente los procedimientos operativos; no selle los aparatos de reflujo o destilación (para evitar el sobrecalentamiento, las fugas de material o los incendios) y garantice la supervisión constante de los experimentos que impliquen reacciones altamente exotérmicas.
II. Requisitos de gestión diaria
Recoja los líquidos residuales por categoría; almacene los líquidos inflamables por separado en recipientes sellados y organice su eliminación periódica; no los vierta por el desagüe. Deposite el papel de filtro usado y los residuos de algodón contaminados con disolventes orgánicos en contenedores ignífugos específicos; evite que se acumulen.
Antes de abandonar el laboratorio, desconecte la alimentación eléctrica de los equipos de calefacción, cierre las válvulas de las bombonas de gas y las campanas extractoras, y compruebe la disposición de los reactivos.
Mantenga en funcionamiento los sistemas de ventilación para reducir la concentración de vapores inflamables y evitar una acumulación que podría alcanzar límites explosivos.
III. Equipos de seguridad contra incendios
Equipe el laboratorio con extintores adecuados: utilice extintores de polvo seco o de dióxido de carbono para incendios de disolventes orgánicos; no utilice agua para extinguir incendios de disolventes orgánicos.
Proporcione mantas ignífugas para sofocar incendios que involucren ropa; proporcione arena para extinguir incendios de polvo metálico a pequeña escala.
Instale detectores de humo y planifique rutas de evacuación; coloque extintores en lugares visibles y de fácil acceso, y compruebe periódicamente su funcionamiento.
IV. Respuesta ante incendios
Incendios menores: Corte inmediatamente el suministro eléctrico y de gas, retire los materiales combustibles cercanos y extinga el fuego con un extintor o arena. Si el fuego se intensifica: Evacúe al personal de inmediato, cierre las puertas y ventanas del laboratorio para cortar el suministro de aire y llame a los bomberos; no se apresure a entrar en el fuego.
Si la ropa se incendia: Tírese al suelo y ruede, o utilice una manta ignífuga para apagar las llamas; no corra, ya que esto aviva el fuego; busque atención médica de inmediato.
V. Seguridad contra incendios para cilindros de gas y sustancias especiales
Mantenga los cilindros que contienen gases inflamables (como hidrógeno y acetileno) alejados de los cilindros que contienen agentes oxidantes; asegúrese de que estén bien anclados y alejados de fuentes de alta temperatura; inspeccione periódicamente las válvulas y las tuberías para detectar fugas y evitar la fuga de gas.
Aísle las sustancias reactivas al agua, como el sodio, el potasio y el litio metálicos, del agua y del aire húmedo; si estas sustancias se incendian, extingúalas únicamente con arena seca o tierra; el uso de extintores de agua o espuma está estrictamente prohibido.